Representación de los planetas del sistema solar por la NASA

Los planetas del sistema solar tienen un orden específico y una serie de características tan excepcionales que han hecho posible la vida en este rincón del vasto universo.

Hoy te invitamos a conocer qué es el sistema solar, cuál es el orden de los planetas del sistema solar, sus características, procesos de formación y mucho más.

Qué es el sistema solar

La respuesta rápida es que el sistema solar es el sistema planetario organizado en torno al Sol. Asimismo, como recuerda la RAE, también podemos llamar “sistema solar” a cualquier otro sistema que tenga un sol como estrella central.

Siguiendo la definición de la NASA, el sistema solar es el sistema planetario en donde se encuentra la Tierra y los otros siete planetas que orbitan el Sol, la estrella que le otorga su nombre.

Hoy tenemos la certeza de que en todo el universo conocido existen muchos sistemas planetarios como el sistema solar, con planetas que orbitan alrededor de una estrella anfitriona.

El sistema planetario en el que se encuentra la Tierra se llama «sistema solar» porque nuestra estrella anfitriona se llama Sol, del latín «solis». En efecto, todo lo relacionado con el Sol lo hemos de llamar «solar».

La ESA (la Agencia Espacial Europea), en tanto, refiere al sistema solar como el sistema compuesto por el Sol y todos los objetos más pequeños que se mueven a su alrededor. Además del Sol, los miembros más grandes del sistema solar son los ocho planetas principales.

Técnicamente, el sistema solar​ es el sistema planetario que une gravitacionalmente al conjunto de objetos astronómicos que giran directa o indirectamente en una órbita alrededor de la única estrella en esa región del universo, que lleva el nombre de Sol.

Esta estrella concentra el 99,86 % de toda la masa del sistema solar​. La mayor parte de la masa restante se concentra en ocho planetas, cuyas órbitas son prácticamente circulares y transitan dentro de un disco casi llano llamado plano eclíptico.

Cuál es el orden de los planetas del sistema solar

¿Qué planetas componen el sistema solar y cuál es el orden de los planetas en el sistema solar? Empezando por el más cercano al Sol y hacia afuera, es el siguiente: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno.

Además, desde hace décadas, la comunidad científica ha hipotetizado sobre un posible Planeta Nueve. Se han detectado numerosas evidencias de que así podría ser, pero ninguna ha resultado hasta ahora completamente factible.

El sistema solar está formado por el Sol y todo lo que orbita a su alrededor, incluidos los planetas, las lunas, los asteroides, los cometas y los meteoritos.

El sistema solar se extiende desde el Sol, llamado así por los antiguos romanos, y va más allá de los cuatro planetas interiores, a través del cinturón de asteroides hasta los cuatro gigantes gaseosos y hasta el cinturón de Kuiper en forma de disco y mucho más allá hasta la heliopausa en forma de lágrima.

Desde la comunidad científica se estima que el borde del sistema solar está a unos 15.000 millones de kilómetros del Sol. Más allá de la heliopausa se encuentra la gigante Nube de Oort esférica, que se cree que rodea el sistema solar.

Polémicas sobre los planetas del sistema solar: Plutón y el Planeta X

NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Southwest Research Institute

Desde el descubrimiento de Plutón, en 1930, niñas y niños crecimos aprendiendo que el sistema solar tenía nueve planetas. Todo eso cambió a fines de la década de 1990, cuando en astronomía se comenzó a discutir si Plutón realmente es un planeta.

En 2006, en una decisión muy controvertida —tanto que se convirtió en una de las mayores polémicas de las ciencias en las últimas décadas—, la Unión Astronómica Internacional (UAI) finalmente decidió designar a Plutón como un «planeta enano», reduciendo así la lista de los verdaderos planetas del sistema solar a solo ocho.

Si se insiste en incluir a Plutón en la lista, vendría después de Neptuno. Plutón está realmente muy lejos y en una órbita elíptica muy inclinada (dos de las varias razones por las que fue degradado a la categoría de planeta enano).

Sin embargo, destacadas voces desde la astronomía todavía están buscando otro posible planeta en nuestro sistema solar, un verdadero noveno planeta o “Planeta Nueve”, después de que, el 20 de enero de 2016, desde el prestigioso Instituto Tecnológico de California (Caltech) se revelase evidencia matemática de su existencia.

El supuesto «Planeta Nueve», también llamado «Planeta X«, se cree que podría tener unas 10 veces la masa de la Tierra y unas 5000 veces la masa de Plutón.

Tipos y características de los planetas del sistema solar

El sistema solar está formado por una estrella, el Sol, ocho planetas, 146 lunas, un montón de cometas, asteroides y rocas espaciales, hielo y varios planetas enanos, como Plutón. (Crédito de imagen: NASA)

Los cuatro planetas interiores más cercanos al sol, Mercurio, Venus, la Tierra y Marte, a menudo se denominan «planetas terrestres» porque sus superficies son rocosas. Plutón también tiene una superficie rocosa, aunque congelada, pero nunca se ha agrupado con los cuatro terrestres.

Conceptualización artística que muestra los tamaños relativos aproximados de los planetas terrestres del sistema solar interior. No se muestran las distancias correctas. (Crédito de imagen: NASA/Lunar and Planetary Institute)

Los cuatro grandes mundos exteriores, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, a veces se denominan planetas jovianos o «similares a Júpiter» debido a su enorme tamaño en relación con los planetas terrestres.

También están hechos principalmente de gases como hidrógeno (H), helio (He) y amoníaco (NH₃) en lugar de superficies rocosas, aunque los astrónomos creen que algunos o todos ellos pueden tener núcleos sólidos.

Júpiter y Saturno, los dos planetas más grandes del sistema solar.

Júpiter y Saturno son a veces llamados los gigantes gaseosos, mientras que los más distantes, Urano y Neptuno, han sido apodados los gigantes de hielo.

Esto se debe a que Urano y Neptuno tienen más agua atmosférica y otras moléculas formadoras de hielo, como metano, sulfuro de hidrógeno y fosfeno, que se cristalizan en nubes en las condiciones gélidas de los planetas, como aquí señala la Sociedad Planetaria. En perspectiva, el metano se cristaliza a – 183º Celsius.

Qué es un planeta (y qué no lo es)

La UAI define un planeta como «un cuerpo que gira alrededor del sol sin ser el satélite de ningún otro objeto; que es lo suficientemente grande como para ser redondeado por su propia gravedad (pero no tan grande como para comenzar a sufrir una fusión nuclear, como una estrella); y ha «limpiado su vecindario» de la mayoría de los otros cuerpos en órbita».

Pero esa definición restrictiva ayudó a aislar lo que debería y no debería considerarse un planeta, un problema que surgió cuando los astrónomos descubrieron más y más objetos similares a planetas en el sistema solar. Plutón estuvo entre los cuerpos que no pasaron el filtro y fue reclasificado como planeta enano.

El problema con Plutón, además de su pequeño tamaño y su órbita poco convencional, es que no limpia su vecindario de escombros: comparte su espacio con muchos otros objetos en el Cinturón de Kuiper. Aún así, la degradación de Plutón sigue siendo controvertida.

Representación del Cinturón de Kuiper (Crédito de imagen: NASA)

La definición de planeta de la UAI también colocó a otros mundos pequeños y redondos en la categoría de planetas enanos, incluidos los objetos del Cinturón de Kuiper Eris, Haumea y Makemake.

Ceres, un objeto redondo en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, también fue expulsado. Ceres se consideró un planeta cuando se descubrió, en 1801, pero luego se consideró que era un asteroide.

No obstante, eso todavía no encajaba del todo porque era mucho más grande (y redondo) que los otros asteroides. En cambio, la comunidad científica astronómica lo ha considerado un planeta enano desde 2006, aunque a parte de la comunidad le gusta considerar a Ceres como el décimo planeta (que no debe confundirse con “Nibiru” o el hipotético “Planeta X).

Pero, sin más, veamos a continuación una breve descripción de los ocho verdaderos planetas del sistema solar, moviéndonos desde el más cercano al Sol hasta el más lejano.

El Sol, rey y señor de este sistema planetario

Esta imagen fue capturada por el Observatorio de Dinámica Solar de la NASA, el 20 de junio de 2013. Muestra la luz brillante de una llamarada solar en el lado izquierdo del Sol. (Crédito de imagen: NASA/SDO)

El Sol es el objeto más grande de nuestro sistema solar. Es el gran protagonista del sistema y contiene el 99,8 % de toda la masa del sistema planetario. 

En 2021, por primera vez en la historia, un objeto creado por la humanidad logró tocar el Sol.

Arroja la mayor parte de la energía del sistema en forma de calor y luz, lo que hace posible la vida en la Tierra y posiblemente en muchos otros lugares. Los planetas giran alrededor del Sol en trayectos con forma ovalada y denominados elipses, con el Sol ligeramente descentrado de cada elipse.

La NASA tiene una flota de naves espaciales que observan el Sol, como la Sonda Solar Parker, para aprender más sobre su composición y hacer mejores predicciones sobre la actividad solar y su efecto en la Tierra.

Mercurio, el planeta más cercano al Sol

Fotografía real del planeta Mercurio tomada por la sonda MESSENGER de la NASA y Johns Hopkins University. Después del Sol, este es el lugar más caliente del sistema solar.

Mercurio es el planeta más cercano al Sol y también el planeta más pequeño del sistema solar. De hecho, es solo un poco más grande que la luna de la Tierra. 

Al estar tan cerca del Sol, Mercurio gira alrededor del sol en solo 88 días. Es decir que un año en Mercurio dura apenas 88 días. Está a unas dos quintas partes de la distancia entre la Tierra y el Sol.

Además, Mercurio experimenta dramáticos cambios en sus temperaturas diurnas y nocturnas. Las temperaturas de mercurio pueden alcanzar un abrasador 450 ° C durante el día, que es lo suficientemente caliente como para derretir el plomo (Pb). Mientras tanto, en “el lado nocturno”, las temperaturas bajan a menos -180 º C.

La atmósfera de Mercurio es muy delgada y está compuesta principalmente de oxígeno (O), sodio (Na), hidrógeno (H), helio (He) y potasio (K). Debido a lo delgada que es la atmósfera de Mercurio, entran muchos meteoritos y su superficie está llena de cráteres, casi que al igual que en la Luna, nuestro satélite natural.

Durante su misión de cuatro años, la nave espacial MESSENGER de la NASA reveló increíbles descubrimientos que desafiaron las expectativas de los astrónomos. Entre esos hallazgos estuvo el descubrimiento de hielo de agua y compuestos orgánicos congelados en el polo norte de Mercurio, así como que el vulcanismo desempeñó un papel importante en la formación de la superficie del planeta.

Venus, el planeta más caliente del sistema solar

Fotografía real de Venus tomada por la NASA.

Venus es el segundo planeta desde el Sol y, además, es el planeta más caliente del sistema solar. Su espesa atmósfera es extremadamente tóxica y está compuesta por nubes de ácido sulfúrico, el planeta es un ejemplo extremo del efecto invernadero.

La temperatura promedio en la superficie de Venus es de 465 º C. A 92 bar, la presión en la superficie de Venus te aplastaría y mataría al instante. Y, curiosamente, Venus gira lentamente de este a oeste, en dirección opuesta a la mayoría de los otros planetas.

A veces se hace referencia a Venus como el gemelo de la Tierra, ya que son similares en tamaño y las imágenes de radar debajo de su atmósfera revelan numerosas montañas y volcanes. Pero, más allá de eso, tal como ocurre con las personas, en realidad estos planetas no podrían ser más diferentes.

En la Antigua Grecia creían que Venus era dos objetos diferentes: uno en el cielo de la mañana y otro en la noche. Debido a que comúnmente es más brillante que cualquier otro objeto en el cielo, Venus ha generado muchos informes de ovnis a lo largo de la historia reciente.

La Tierra, el único planeta conocido capaz de albergar vida

Fotografía de la Tierra tomada por la NASA.

La Tierra es el planeta más excepcional hasta ahora conocido, siendo el único en el que tenemos la constancia de que exista la vida y, de hecho, es un planeta desbordante de vida, razón más que suficiente para protegerla, estudiarla y defenderla a como dé lugar.

El planeta que nos ha dado origen como especie y que ofrece todas las condiciones para que sigamos existiendo, es el tercer planeta desde el Sol. Es un mundo acuático, con dos tercios de su composición cubierta por agua.

La atmósfera de la Tierra es rica en nitrógeno (N) y oxígeno (O), y es un planeta cuyo satélite natural ejerce una influencia notable y necesaria para el desarrollo de la vida tal y como la conocemos: la Luna.

La Tierra gira sobre su propio eje a 467 metros por segundo, algo más de 1600 km/h, en la línea del ecuador. El planeta gira alrededor del Sol a más de 29 km por segundo. Es, esencialmente, un fenómeno perfecto y sin igual en el que todas las condiciones están dadas para que podamos existir, subsistir y desarrollarnos como especie.

Marte, el planeta rojo

Fotografía real de Marte, el planeta rojo del sistema solar, capturada por la NASA.

Marte es el cuarto planeta del sistema solar desde el Sol. Es un planeta frío y desértico, cubierto de polvo de óxido de hierro, lo que le da al planeta su característico tono rojo.

Marte comparte muchas similitudes con la Tierra: es un planeta rocoso, tiene montañas (las más grandes de todo el sistema solar), valles y cañones, y sistemas de tormentas que van desde remolinos de polvo, parecidos a tornados localizados, hasta violentas tormentas de polvo.

Existe amplia y sustancial evidencia científica que sugiere que Marte, hace miles de millones de años, era un mundo mucho más cálido y húmedo. Hoy sabemos que, de hecho, en Marte había agua en forma de ríos, lagos e incluso probablemente océanos.

Aunque actualmente la atmósfera de Marte es demasiado delgada para que exista agua líquida en la superficie durante un período de tiempo prolongado, todavía existen restos de ese Marte antiguo, más húmedo y menos hostil que en la actualidad. Debajo de la superficie de Marte se encuentran capas de hielo de agua, por ejemplo, del tamaño de España, y en ambos polos hay casquetes de hielo formados en parte por agua congelada.

Desde la comunidad científica también se cree que el antiguo Marte habría tenido las condiciones para albergar vida como bacterias y otros microbios. La esperanza de que puedan existir signos de esta vida pasada, y la posibilidad incluso de formas de vida actuales en “el Planeta Rojo” ha impulsado numerosas misiones a Marte y el Planeta Rojo es ahora uno de los planetas más explorados del sistema solar.

El cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter

Aunque muy pocas veces se lo menciona, como realmente se debería si queremos estudiar el sistema solar en serio, entre Marte y Júpiter se encuentra el cinturón de asteroides

De acuerdo a la definición que aquí ofrece la NASA, los asteroides, a menudo considerados “planetas menores”, son remanentes rocosos que quedaron orbitando otros planetas desde la formación temprana del propio sistema solar, hace unos 4600 millones de años.

Hay aproximadamente entre 1,1 y 1,9 millones de asteroides en el principal cinturón de asteroides, de más de 1 km de diámetro, y millones de asteroides aún más pequeños.

El planeta enano Ceres, de unos 950 km de diámetro, reside aquí. Varios asteroides tienen órbitas que los acercan al sistema solar y que a veces los llevan a colisionar con la Tierra u otros planetas interiores.

Fortuitamente, la atmósfera de la Tierra desintegra la enorme mayoría de estos cuerpos antes de llegar a tocar la superficie.

Júpiter, el planeta más grande del sistema solar

Fotografía real de Júpiter tomada por el Telescopio Hubble.

Júpiter es el planeta más grande de todo el sistema solar y es el quinto planeta desde el Sol. Según la NASA, este gigante gaseoso es más del doble de grande que todos los demás planetas juntos. Es decir que es realmente gigante.

Sus nubes arremolinadas son coloridas debido a los diferentes tipos de gases traza, incluido el hielo de amoníaco, los cristales de hidrosulfuro de amonio, así como el hielo y el vapor de agua.

Otra de las características más conocidas de Júpiter en relación con sus nubes arremolinadas es la Gran Mancha Roja, una tormenta gigante de más de casi 16.100 km de ancho, observada por primera vez en 1831 por el astrónomo aficionado Samuel Heinrich Schwabe

Al menos durante los últimos 150 años, este gigantesco planeta ha estado acelerando su movimiento a más 643 km/h. Júpiter tiene un campo magnético extremadamente potente, algo que, de hecho, nos ha salvado el pellejo en innumerables ocasiones, ya que su campo gravitatorio es tal que atrae y desvía diversos objetos celestes, muchas veces dirigidos hacia la Tierra. 

Algunas de las lunas de Júpiter.

Además, Júpiter tiene 75 lunas, incluida la luna más grande del sistema solar, Ganímedes. En tal sentido, diversos estudios sugieren que en algunas de las lunas de Júpiter están dadas las condiciones para que existan ciertas formas de vida primitiva.

Saturno, el planeta más atractivo del sistema solar

Fotografía real de Saturno, uno de los planetas más hermosos del sistema solar, tomada por la NASA.

En realidad esto es más bien subjetivo, pero no pocas personas estarán de acuerdo con que Saturno, con su fantástico anillo de hielo y rocas, luce sencillamente genial. Saturno es el sexto planeta desde el Sol y es famoso, justamente, por su enorme y distintivo sistema de anillos (aunque Saturno no es el único planeta del sistema solar con anillos).

Cuando el inalcanzable erudito de Galileo Galilei estudió Saturno por primera vez, a principios del siglo XVII, pensó que era un objeto con tres partes: un planeta y dos grandes lunas a cada lado.

Sin saber que estaba viendo un planeta con anillos, perplejo, el astrónomo ingresó un pequeño dibujo, un símbolo con un círculo grande y dos más pequeños en su cuaderno para describir su hallazgo. Más de 40 años después, Christiaan Huygens propuso que en realidad eran anillos.

Los anillos de Saturno están hechos de hielo y roca, y la comunidad científica aún no está completamente segura acerca de cómo se formaron. El planeta gaseoso es principalmente hidrógeno (H) y helio (He) y también tiene muchos satélites naturales. Más precisamente, Saturno tiene 82 lunas.

Urano, ¿el planeta más curioso del sistema solar?

Fotografía real de Urano, el planeta más raro del sistema solar, tomada por la NASA.

Urano es el séptimo planeta desde el Sol y, a decir verdad, es un poco raro. Tiene nubes hechas de sulfuro de hidrógeno, el mismo químico que hace que los huevos podridos huelan tan mal.

Gira de este a oeste como Venus. Pero a diferencia de Venus —o cualquier otro planeta—, su “ecuador” está casi en ángulo recto con su órbita, por lo que, básicamente, Urano orbita de lado.

La comunidad científica astronómica cree que un objeto del doble del tamaño de la Tierra chocó contra Urano hace aproximadamente unos 4 mil millones de años. Y que esto provocó que el planeta se inclinara de ese modo.

La inclinación de Urano provoca temporadas extremas en cuanto al clima, las cuales duran más de 20 años, y el sol golpea un polo u otro durante 84 años terrestres a la vez. También se cree que la colisión ha arrojado hielo y rocas en la órbita de Urano. Luego, estos fragmentos se convirtieron en algunas de las 27 lunas del planeta. 

El metano en la atmósfera de Urano le da al planeta un tinte azul verdoso. También tiene 13 juegos de anillos tenues.

Recuerdas que te decíamos que Saturno no era el único con anillos, ¿no? Urano también tiene el récord de la temperatura más fría jamás medida en el sistema solar: menos -224,2 ° C. La temperatura promedio de Urano es de -195 ° Celsius.

Neptuno, el planeta más frío del sistema solar

Fotografía real de Neptuno, el planeta más frío del sistema solar, tomada por la NASA.

Neptuno es el octavo planeta desde el Sol y es, en promedio, el planeta más frío del sistema solar. La temperatura promedio de Neptuno en la parte superior de las nubes es de -210° Celsius.

Neptuno tiene aproximadamente el mismo tamaño que Urano y es conocido por sus fuertes vientos supersónicos. El planeta está más de 30 veces más lejos del sol que la Tierra.

Neptuno fue el primer planeta cuya existencia se predijo usando matemáticas, en lugar de ser detectado visualmente. Las irregularidades en la órbita de Urano llevaron al astrónomo francés Alexis Bouvard a sugerir que algún otro planeta podría estar ejerciendo un tirón gravitatorio.

El astrónomo alemán Johann Galle usó cálculos para ayudar a encontrar a Neptuno en un telescopio. Neptuno es unas 17 veces más grande que la Tierra y tiene un núcleo rocoso.

La región transneptuniana

Representación gráfica de la región transneptuniana del sistema solar.

Desde la comunidad científica astronómica se sospechó durante mucho tiempo que una suerte de cinta de material helado, conocida como el Cinturón de Kuiper, existía más allá de la órbita de Neptuno y que  se extendía desde aproximadamente 30 a 55 veces la distancia de la Tierra al Sol. Y, desde la última década del siglo XX hasta ahora, se han encontrado más de un millar de tales objetos.

La comunidad científica estima que el Cinturón de Kuiper es probablemente el hogar de cientos de miles de cuerpos helados de más de 100 km de ancho, así como de un millón de millones o más de cometas.

Plutón, hoy considerado un planeta enano, habita en el Cinturón de Kuiper. No está solo: las incorporaciones recientes incluyen Makemake, Haumea y Eris. Otro objeto del Cinturón de Kuiper denominado Quaoar es probablemente lo suficientemente masivo como para ser considerado un planeta enano, pero aún no ha sido clasificado como tal.

Sedna, que tiene aproximadamente las tres cuartas partes del tamaño de Plutón, es el primer planeta enano descubierto en la Nube de Oort. La misión New Horizons de la NASA realizó el primer sobrevuelo de la historia del sistema de Plutón el 14 de julio de 2015.

Plutón, el planeta que se convirtió en planeta enano

Plutón fue el noveno planeta desde el Sol hasta hace algunos años. Con sobrados argumentos, hoy es considerado un planeta enano, y no se parece a ningún otro planeta del sistema solar.

Plutón es más pequeño que la Luna de la Tierra. Su órbita es muy elíptica, cayendo dentro de la órbita de Neptuno en algunos puntos y mucho más allá en otros. Además, la órbita de Plutón no cae en el mismo plano que todos los demás planetas; en cambio, orbita 17,1 ° por encima o por debajo, y tarda 288 años en completar una sola órbita, según los datos de la ESA.

Desde 1979 hasta principios de 1999, Plutón había sido el octavo planeta desde el Sol. Luego, el 11 de febrero de 1999, se cruzó en el camino de Neptuno y, una vez más, se convirtió en el planeta más distante del sistema solar, hasta que fue redefinido como un planeta enano. Es un mundo frío y rocoso con una atmósfera tenue.

Desde la comunidad científica se pensó que podría ser nada más que un trozo de roca en las afueras del sistema solar. No obstante, cuando la misión New Horizons de la NASA realizó el primer sobrevuelo de la historia del sistema de Plutón, el 14 de julio de 2015, transformó para siempre la visión de Plutón.

Plutón es un mundo de hielo muy activo que está cubierto de glaciares, montañas de agua helada, dunas heladas y posiblemente incluso criovolcanes que expulsan lava helada hecha de agua, metano o amoníaco.

El “Planeta Nueve”, la búsqueda en el borde del sistema solar

En 2016, un equipo de investigación científica multidisciplinario propuso la posible existencia de un hipotético noveno planeta, por ahora denominado «Planeta Nueve» o “Planeta X”. Se estima que el planeta tiene unas 10 veces la masa de la Tierra y orbita alrededor del Sol entre 300 y 1000 veces más lejos que la órbita de la Tierra.

La comunidad científica aún no ha logrado observar ni detectar fehacientemente al hipotético “Planeta Nueve”. Infirieron su existencia por sus efectos gravitatorios sobre otros objetos en el Cinturón de Kuiper, la región en la periferia del sistema solar que alberga rocas heladas que quedaron desde el nacimiento mismo del sistema solar, como hemos conversado algunas líneas atrás. 

Los objetos de esta región, también llamados objetos transneptunianos, tienen órbitas altamente elípticas u ovaladas que se alinean en la misma dirección. Los científicos Mike Brown y Konstantin Batygin, del CALTECH de Pasadena, describieron la evidencia del Planeta Nueve en un estudio publicado en la revista científica Astronomical Journal

La investigación se basa en modelos matemáticos y simulaciones por computadora utilizando observaciones de otros seis Objetos del Cinturón de Kuiper más pequeños con órbitas que se alinearon de manera similar.

Una hipótesis propuesta en septiembre de 2019, en este paper alojado en arXiv, sugiere que el hipotético “Planeta Nueve” podría no ser un planeta en absoluto. En cambio, el científico Jaku Scholtz, de la Universidad de Durham, y el Dr. James Unwin, de la Universidad de Illinois, en Chicago, especulan que podría ser un agujero negro primordial que se formó poco después del Big Bang y que el sistema solar capturó más tarde. 

A diferencia de los agujeros negros que se forman a partir del colapso de estrellas gigantes, se cree que los agujeros negros primordiales se formaron a partir de perturbaciones gravitacionales menos de un segundo después del Big Bang, y este sería tan pequeño (5 centímetros de diámetro) que detectarlo resultaría un completo desafío.

Asimismo, si bien no se bajan los brazos, en tanto la anomalía está, desde la comunidad científica continúan sin encontrar nada en la búsqueda por el supuesto “Planeta Nueve”. Un reciente estudio científico del cielo, publicado nada menos que por el Centro de Astrofísica de Harvard & Smithsonian en 2022, utilizando el Telescopio de Cosmología de Atacama (ACT) de 6 metros en Chile, encontró miles de fuentes candidatas tentativas, pero ninguna pudo ser confirmada.

La heliosfera, la heliopausa y los límites del sistema solar

Más allá del Cinturón de Kuiper se encuentra el mismísimo borde del sistema solar, la heliosfera, una vasta región del espacio en forma de lágrima que contiene partículas cargadas eléctricamente emitidas por el Sol.

Gran parte de la comunidad científica cree que el límite de la heliosfera, conocida como la heliopausa, está a unos 15 000 millones de kilómetros del sol.

La Nube de Oort

La Nube de Oort se encuentra mucho más allá del Cinturón de Kuiper, que se considera que se encuentra entre 2000 y 5000 unidades astronómicas (UA) del Sol.

El borde exterior de la Nube de Oort puede alcanzar una distancia de 10 000 a 100 000 UA del sol. Una AU equivale a aproximadamente 150 millones de kilómetros. 

Según la NASA, la Nube de Oort alberga miles de millones o incluso millones de millones de objetos.

La formación del sistema solar y su descubrimiento

De acuerdo a los datos de la NASA, el sistema solar se formó hace aproximadamente 4500 millones de años. Para entonces, una oscura e inmensa nube de gas y polvo comenzó a colapsar. A medida que se encogía, la nube se aplanó en un disco giratorio, conocido como nebulosa solar.

El calor y la presión llegaron a ser tan altos que los átomos de hidrógeno comenzaron a combinarse para formar helio. Las reacciones nucleares liberaron grandes cantidades de energía y se formó la estrella que sostiene a todo el sistema solar: el Sol.

El Sol acumuló alrededor del 99 % de toda la materia disponible, y el material restante más alejado del Sol formó grumos más pequeños dentro del disco giratorio. Algunos de estos grupos ganaron suficiente masa para que su gravedad les diera forma de esferas, convirtiéndose en planetas, planetas enanos y lunas

Otras tantas piezas sobrantes se convirtieron en los asteroides, cometas y lunas más pequeñas que conforman el sistema solar. Durante milenios la comunidad científica ha seguido y estudiado puntos de luz que parecían moverse entre las estrellas. 

En la Antigua Grecia se los llamó “planetas”, que significa «vagabundos». Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno eran conocidos en la antigüedad, y la invención del telescopio añadió el Cinturón de Asteroides, Urano, Neptuno, Plutón y muchas de las lunas de estos mundos.

Asimismo, fueron los pueblos originarios de lo que hoy es Sudamérica y Mesoamérica los que desarrollaron el mayor conocimiento científico sobre el espacio, incluso antes que en Europa.

Los acertados calendarios de los mayas e incas, con su culto al Sol, los anasazi y el descubrimiento de la supernova SN 1054 o las líneas de Nazca son apenas algunos de los muchos ejemplos que evidencian que, previo a la llegada de los europeos, el desarrollo del conocimiento matemático y astronómico de estas civilizaciones era el más avanzado hasta entonces. 

Cientos de años más tarde, en los albores de la era espacial, se lanzaron docenas de sondas para explorar nuestro sistema, una aventura que continúa en la actualidad. Así, ya ha habido cinco objetos hechos por la humanidad, hasta ahora, que se han aventurado a lo profundo del sistema solar (o incluso lo han trascendido): Voyager 1, Voyager 2, New Horizons, Pioneer 10 y Pioneer 11, que han cruzado el umbral hacia el espacio interestelar.

Por lo pronto, todo indica que apenas estamos en el principio. La exploración del sistema solar, la galaxia y el espacio, recién está comenzando.

Por Hernán Roble

Investigador y divulgador científico, apasionado por las ciencias y fundador de Enclave Científico.

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