Cómo saber si te has enamorado: 10 evidencias científicas de que va en serio

Cómo saber si te has enamorado, según la ciencia” era el otro título en el que habíamos pensado para este artículo, ya que hoy veremos 10 evidencias científicas de que la cosa va en serio.

¿Vamos a conocer la ciencia detrás del “sentirse enamorado”

Cómo saber si te has enamorado, según la ciencia

«El beso. Episodio de la juventud» (1859), óleo sobre lienzo del romántico Francesco Hayez.

En este humilde Enclave Científico somos fieles lectores de Byron, Goethe y Poe. También supimos extasiarnos con las pinturas de Friedrich, Goya y Delacroix escuchando las sonatas de Chopin y Tchaikovsky. En pleno siglo XXI, seguimos siendo románticos, o mejor dicho romanticistas, por naturaleza.

Y no nos preocupa para nada aceptarlo. De hecho, nos encantaría invitarte a acompañar este artículo con algunas piezas románticas sin desperdicio (luego nos agradeces).

Sin embargo, también sabemos muy bien que todas las emociones y los sentimientos humanos tienen una explicación científica. De hecho, sobran los ejemplos en ramas de la ciencia como la química, la neurociencia, la psicología o las ciencias sociales, entre otras.

Es decir que a eso que llamamos “enamorarse” o “estar enamorados” lo podemos explicar desde un punto de vista científico. Y es que la fisiología, el pensamiento y el comportamiento humano ofrecen claras y medibles señales de que está sucediendo algo diferente con nosotros en relación con nuestro entorno.

De hecho, como vimos en nuestro artículo “Elementos químicos del cuerpo humano y sus funciones” (que si aún no leíste, te lo recomendamos leer), todo en cuanto ocurre en nuestro organismo es el resultado de múltiples y complejos procesos químicos. Pero sin seguir extendiéndonos, vamos a descubrir cómo saber si te has enamorado según la ciencia.

Ciencia del amor: evidencias científicas de que te has enamorado

Dos personas enamoradas tomándose de la mano.

Por eso, en este entretenido compendio hemos reunido 10 señales de que, de acuerdo a lo que sugieren ciertos estudios y algunas evidencias científicas, estás enamorado o enamorada. ¡Y atención! Porque posiblemente esto ya va en serio…

Pensar que la otra persona es “especial”

Absolutamente todas las personas somos únicas y especiales. No es broma ni discurso hippie, es una característica propia de nuestra naturaleza como seres humanos.

El hecho es que, con sinceridad, en la cotidianeidad del día a día no percibimos a todas las personas como algo precisamente «especial»… sino más bien todo lo contrario.

Sin embargo, cuando «te has enamorado» empiezas a pensar que la persona por la que sientes atracción es realmente única y “especial”.

Es una de las clásicas primeras señales de que estamos sintiendo algo diferente por alguien que es, justamente, distinto al resto. Esta creencia, o percepción distorsionada de la realidad, de cierto modo implica exclusividad.

El ojo —uno de los órganos más sofisticados del cuerpo humano— de las personas enamoradas experimenta diversos cambios cuando se observa a una persona por la cual se dice estar enamorada. La dilatación de las pupilas es el más habitual.

Es decir que suele ir unida a la incapacidad de sentir pasión romántica por otra persona. No obstante, el hecho se explica al analizar algunos aspectos de la química del cerebro, uno de los cinco órganos vitales del cuerpo humano.

Estructura química de la dopamina, la «hormona del placer» o la «hormona del amor«.

De acuerdo al artículo científico “Diferencias en la respuesta neuronal a estímulos románticos en hombres monógamos y no monógamos”, publicado en 2017 por la revista Archives of Sexual Behavior de la International Academy of Sex Research, esta ilusoria perspectiva monogámica es en realidad el resultado de un potente incremento en los niveles de dopamina central.

Esta, como es sabido, es una sustancia química en el cerebro que está directamente involucrada con la atención, la concentración y el enfoque. Así que si te preguntabas cómo saber si te has enamorado, este puede ser un primer indicio a tener en cuenta.

Concentrarse en la otra persona y en sus cualidades

Las personas que suelen afirmar sentirse enamoradas, comúnmente tienden a concentrarse sobre todo en las características positivas de la persona amada.

Al mismo tiempo, tienden a dejar pasar por alto sus rasgos negativos. De este modo, aspectos de la personalidad que no tolerarían ver en otras personas o incluso hasta en sí mismas, las dejan pasar con esa “persona especial”.

En tal sentido, vale la pena echarle un vistazo a lo que refiere el artículo científico “Los beneficios de las ilusiones positivas: la idealización y la construcción de la satisfacción en las relaciones cercanas”, publicado en 2016 por el Journal of Personality and Social Psychology de la APA. Según esta investigación, las relaciones amorosas suelen ser más exitosas cuando se idealiza a la pareja.

Aquellos que están enamorados también se enfocan en eventos y objetos triviales que les recuerdan a su ser querido, soñando despiertos con estos preciosos pequeños momentos y recuerdos.

Según una investigación publicada en 2013 en la sección Motivation and Emotion de la revista Nature, titulada “Control cognitivo reducido en amantes apasionados”, estar enamorado impide que las personas se concentren en otra información.

También se cree que esta atención enfocada es el resultado de elevados niveles de dopamina central, así como un aumento en la norepinefrina central, una sustancia química asociada con una mayor capacidad de la memoria en presencia de nuevos estímulos.

Así que si te preguntabas cómo saber si te has enamorado, analizar el funcionamiento de tu perspectiva cotidiana y tu concentración puede darte buenos indicios.

Volverse emocionalmente inestable (casi como un adicto)

Como es bien sabido, enamorarse a menudo conduce a la inestabilidad emocional y fisiológica. Las personas que se dicen estar enamoradas tienden a pasar rápidamente de un estado emocional y fisiológico a otro. Es como una montaña rusa química en el cerebro y en todo el cuerpo humano.

En este sentido, es posible que una persona enamorada alterne entre estados anímicos dispares con gran facilidad.

Se puede pasar de estados de euforia, máxima alegría y aumento de energía al insomnio, a la pérdida de apetito, la aceleración del ritmo cardíaco y respiración acelerada, ansiedad, pánico e incluso sentimientos de desesperación cuando la relación sufre el más mínimo contratiempo.

Todo de un instante a otro. Bien complejo.

De hecho, estos cambios de humor guardan un sorprendente paralelismo con el comportamiento de los adictos en recuperación. O al menos así lo ha sugerido este artículo, titulado “Adictos al amor: ¿Qué es la adicción al amor y cuándo se debe tratar?”, y publicado en 2017 en la revista científica Philosophy, Psychiatry and Psychology.

Y, de hecho, cuando a las personas enamoradas se les muestran fotografías de sus seres amados, se dispara la actividad cerebral en las mismas regiones del cerebro que se activan cuando un drogadicto observa una fotografía relacionada con el consumo de drogas o está a punto de consumir una dosis.

Bases químicas detrás del enamoramiento en el cuerpo humano.

En este diálogo sobre los misterios científicos del amor con el equipo de especialistas de Elsevier (una de las editoriales de literatura científica más importantes de la academia), la eminente antropóloga biológica Helen Fisher afirma que estar enamorado es casi como ser un adicto —al menos a juzgar por la actividad cerebral— y, como tal, cuando alguien se aleja de la sustancia problemática, puede experimentar cuadros de depresión y ansiedad.

Tener pensamientos intrusivos y un comportamiento obsesivo

Aquellas personas que afirman «estar enamoradas» también suelen informar que, en promedio, pasan más del 85 % de sus horas de vigilia reflexionando y pensando en la persona amada. Al menos así lo asegura la Dra. Fisher en el diálogo referido.

El pensamiento intrusivo, como se denomina a este estado mental, puede resultar de la disminución de los niveles de serotonina central en el cerebro.

De hecho, se trata de una condición previamente asociada con el comportamiento obsesivo. Más precisamente, con el trastorno obsesivo-compulsivo se trata con inhibidores de la recaptación de serotonina.

Estructura química de la serotonina.

Según este estudio, titulado “Niveles sanguíneos de serotonina se ven afectados de distintas maneras por el amor romántico en hombres y mujeres” y publicado en 2012 el Journal of Psychophysiology de APA, los hombres que están enamorados tienen niveles de serotonina más bajos que los hombres que no lo están. Mientras tanto, lo opuesto ocurrió entre las mujeres que participaron de la experiencia.

Los resultados sugieren que los hombres y las mujeres que participaron y se definieron como “enamoradas” pensaban en su ser amado alrededor del 65 % del tiempo de vigilia. Es decir, mientras estaban despiertos. Así que si te interesa descubrir cómo saber si te has enamorado, este puede ser otro buen indicio a considerar.

Desarrollar una dependencia emocional

La “dependencia” jamás fue ni podrá ser algo bueno. Ni en el amor, ni en ningún otro aspecto de la vida. No hace falta ser un Einstein ni un Tesla para comprenderlo.

Las personas somos dependientes del afecto, de un entorno social, de energía, agua, aire y de unas cuantas fuerzas y elementos químicos. Pero todo lo demás, es un condicionamiento cultural.

No obstante, y hecha esta aclaración, las personas que se perciben a sí mismas como enamoradas exhiben signos de dependencia emocional en su relación con regularidad.

Estos signos incluyen sentimientos y comportamientos posesivos, celos, miedo al rechazo y ansiedad por separación. Es decir, la lamentable y errónea confusión en la que una persona asume que otro ser es un objeto y que, como tal, lo puede poseer como si fuera una cosa. 

En este sentido, la Dra. Fisher y sus colegas utilizaron resonancias magnéticas funcionales (RMNf) para observar los cerebros de un grupo de personas mientras veían fotos de un ser querido rechazado, o de alguien de quien todavía estaban enamorados después de haber sido rechazados por esa persona.

La RMNf mostró la activación de varias zonas del cerebro, incluidas las áreas del cerebro anterior, como la circunvolución del cíngulo. Como se ha demostrado, esta parte del cerebro desempeña un papel protagónico entre los adictos a la cocaína.

Escaneo cerebral de un sujeto obeso, un sujeto alcohólico y un consumidor de cocaína. Diversos estudios científicos sugieren que el amor simula los patrones de un consumidor de cocaína en cuanto a activación cerebral.

Desde los resultados de este estudio, titulado “Sistemas de regulación de recompensas, adicciones y emociones asociados con el rechazo en el amor” y publicado en 2010 en el Journal of Neurophysiology de la American Physiological Society, se afirma que: «La activación de áreas involucradas en la adicción a la cocaína puede ayudar a explicar los comportamientos obsesivos asociados con el rechazo en el amor.»

Querer estar junto con la persona amada a como dé lugar

Si te sucede que te encuentras anhelando una unión afectiva con la persona amada, buscando formas de acercarte a esa persona e imaginando o soñando con un futuro juntos, puede que este sea un buen indicio como para saber si te has enamorado.

Según este artículo científico, publicado en 2018 en la gaceta de la Universidad de Harvard y titulado “Cuando el amor y la ciencia tienen una doble cita”, cuando los niveles de serotonina comienzan a volver a sus registros naturales, la hormona de la oxitocina aumenta en el cuerpo.

Este neurotransmisor está asociado con la creación de relaciones más serias y, de hecho, suele ser coloquialmente referida como la “hormona del amor”.

La Dra. Lucy Brown, neurocientífica del Colegio de Medicina Albert Einstein en Nueva York, afirma que este “impulso por estar con otra persona” es como “nuestro impulso hacia el agua y otras cosas que realmente necesitamos para sobrevivir”. Además, la Dra. Brown agrega que:

«Los estudios de resonancia magnética funcional muestran que los sistemas neuronales primitivos que subyacen al impulso, el reconocimiento de la recompensa y la euforia están activos en casi todas las personas cuando miran el rostro de su amado y tienen pensamientos amorosos. Esto pone al amor romántico en compañía de los sistemas de supervivencia, como los que hacen hambrientos o sedientos. Pienso en el amor romántico como parte de la estrategia reproductiva humana. Nos ayuda a formar lazos de pareja, que nos ayudan a sobrevivir. Fuimos creados para experimentar la magia del amor y ser impulsados ​​hacia el otro».

Dra. Helen Fisher.

Sentir más empatía

Las personas que están enamoradas generalmente sienten una fuerte empatía hacia su persona amada. Tanto es así que la persona enamorada tiende a sentirse mal si su persona amada se siente mal.

De este modo, la persona enamorada termina sintiendo el dolor de la otra persona como propio. Y suele estar dispuesta a sacrificar cualquier cosa por la otra persona.

En el estudio de la Dra. Fisher que hemos mencionado, el equipo científico de especialistas descubrió patrones significativos en la actividad cerebral de las personas enamoradas

Sus neuronas espejo, que están vinculadas a los sentimientos de empatía, eran más activas en las personas que tenían una relación amorosa a largo plazo.

Si te preguntabas cómo saber si te has enamorado, prestar atención a la forma en la que convives con tu empatía puede ser útil.

Cambiar los intereses y las prioridades repentinamente

Enamorarse puede hacer que alguien reordene mágicamente sus prioridades diarias para alinearlas con las de su persona amada. De pronto, una agenda apretada repentinamente se convierte en días de absoluta disponibilidad, paseos por el parque y citas en las que hay que contar todo lo que se tiene en común.

Pero el reajuste de intereses y prioridades va todavía más allá. ¿Ahora sientes que te gustan cosas que nunca antes te habían gustado?

Si bien algunas personas pueden intentar parecerse más a un ser querido en una suerte de mímesis simbiótica, otro de los varios estudios científicos sobre el amor que ha desarrollado la Dra. Fisher, presentado en 2013 en la conferencia Being Human, afirma que las personas comúnmente suelen sentirse atraídas por sus opuestos. Al menos sus opuestos en términos de composición química cerebral.

Su investigación encontró, por ejemplo, que las personas con las llamadas personalidades dominadas por la testosterona (altamente analíticas, competitivas y emocionalmente contenidas) a menudo se sentían atraídas por parejas con personalidades vinculadas a altos niveles de estrógeno y oxitocina.

Estas personas tendían a ser «empáticas, cariñosas, confiadas y prosocial, e introspectivas. En busca de significado e identidad», dijo la Dra. Fisher en su conferencia de 2013.

Controlar el pensamiento se hace mucho más difícil

La Dra. Fisher y sus colegas encontraron que aquellas personas que reportan estar «enamoradas» comúnmente afirman que “su pasión es involuntaria e incontrolable”.

En su obra Amor y Limerencia: la experiencia de estar enamorado (1979), la difunta psicóloga Dorothy Tennov menciona un interesante experimento científico sobre el amor.

En esta prueba experimental, se solicitó a 400 hombres y mujeres que respondieran a 200 declaraciones sobre el amor romántico. La mayor parte de quienes participaron expresó sentimientos de impotencia y dijeron que su obsesión era irracional e involuntaria.

Retomando este concepto, según relató la Dra. Fisher en diálogo con la revista de divulgación científica Nautilus en 2016, durante uno de sus estudios, un participante en particular —un ejecutivo de negocios de poco más de 50 años— escribió esto sobre un enamoramiento que tuvo en la oficina: 

«Estoy avanzando hacia la tesis de que esta atracción por Emily es una especie de acción biológica, similar a un instinto, que no está bajo control voluntario o lógico. (…) Intento desesperadamente terminar con esta idea, limitar su influencia, canalizarlo, negarlo, disfrutarlo… Pero sé que Emily y yo no tenemos absolutamente ninguna posibilidad de tener una vida juntos. Pensar en ella es una obsesión«.

Dra. Helen Fisher.

Tener apego

Desafortunadamente, estar enamorado o enamorada no es algo que dure para siempre. Lo dijimos desde un principio: somos románticos, pero también realistas. Y a este respecto desde la psicología se afirma que la primera etapa de euforia o “enamoramiento” (y todos estos fenómenos del comportamiento y la interpretación de la realidad en función de los cambios químicos y fisiológicos en el organismo), no dura más de tres años.

A juzgar por la evidencia, siguiendo a la Dra. Fisher, el enamoramiento es un estado transitorio que evoluciona hacia una relación codependiente a largo plazo o se disipa y la relación termina por disolverse. Desde la psicología, este estado de codependencia es referido como «apego«.

Experimento científico de apego en psicología.

Si existen barreras físicas o sociales que impiden que la pareja se vea con regularidad (por ejemplo, si la relación es a larga distancia), entonces la fase de «enamoramiento» generalmente dura más que de otra manera.

Sea como sea, hay algunas cosas que vale la pena destacar. Por ejemplo,  que si bien estas deducciones científicas ofrecen un panorama bastante desolador y distante de la narrativa del amor romántico al que nos acostumbra la publicidad y la propaganda que sostiene al sistema, el bienestar que produce el estado de enamoramiento es indiscutible. Como también hemos dicho, tampoco hay que ser una eminencia científico para saberlo.

Además, también existen muchas formas de amor. Tantas como personas.

Puede que el amor tenga señales medibles que permitan un abordaje científico, pero su carácter trascendental, omnipresente y omnipotente nos es tan familiar que no deja lugar a las dudas.

Con estas evidencias científicas puede que determines cómo saber si te has enamorado, pero cuando sentimos amor, sabemos de qué se trata. Y se siente genial. Es que el amor es algo excepcional. Un sinónimo de la vida que nos hace sentir humanos.

¡Celebremos siempre el amor, una característica propia de la humanidad!

Por Hernán Roble

Investigador y divulgador científico, apasionado por las ciencias y fundador de Enclave Científico.

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